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Archive for the ‘El mundo que viene’ Category

Increíble. Si no lo veo no lo creo. Después de la música cristiana llegan las camisetas evangelizantes. Paseando por el supermercado me topé con estos productos de http://www.untoquededios.com. La explicación sobre el origen de la idea en la web no tiene precio.

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El movimiento de los indignados visto desde la perspectiva de Argentina, un pais que ya ha pasado por todo esto.

Enviado por Alejandro Moliné

Por Enrique Valiente Noailles | LA NACION

Es admirable observar cómo los indignados en EE.UU. al menos mantienen, según la crónica, más limpias las calles que los eufóricos locales. No hay más que ver los restos que quedan luego de cada primavera. En todo caso, es extraño ver al mundo desarrollado experimentar en cámara lenta lo que ha vivido la Argentina hace algunos años. Desempleo, probabilidad creciente de default, desconfianza en los bancos, huida de las monedas a causa de la emisión monetaria, debilitamiento de la clase política. Parece un virus que hubiera trascendido nuestras fronteras, y que hubiera quedado latente hasta su eclosión actual. Comienza también a escucharse el razonamiento en boga entre nosotros: “Hasta que no toquemos fondo no saldremos de la crisis”. Casi un deseo, una voluntad de expiación, una necesidad de pagar por los excesos. Pero también ha emergido el fenómeno de los indignados, equivalente foráneo de nuestros ya fenecidos caceroleros. Esperemos sólo que no sigan su mismo destino.

Porque ¿qué hemos aprendido nosotros de nuestra indignación? Sólo que ha sido una fenomenal coartada para no cambiar nuestro destino de corrupción económica y política. El “que se vayan todos” funcionó como una inmensa complicidad con el statu quo político. La tragedia estructural de una clase que sube al poder esencialmente para servirse a sí misma no ha cambiado. Y tiene menos chance de cambiar ahora que la complacencia, que cierta sonrisa de largo plazo frente a la violación, se ha apoderado de nosotros. Hordas de seres enojados no son un indicio de que algo vaya a cambiar. Los indignados contemporáneos ya no cortan cabezas de los gobernantes ni aspiran a la revolución: acampan en las plazas y vierten toda su energía rebelde por fuera de los recipientes institucionales, único resorte -aunque no asegurado, claro- que podría cambiar su destino. En esta materia, la Argentina vio también un enorme despliegue de energía inocua, de asambleas que no conducían a ningún lado, de debates algo solipsistas entre quienes no tenían la posibilidad, ni tal vez la decisión, de cambiar la realidad.

Es que la indignación crea una barrera moral interior, cuyo objetivo es separar las aguas, encontrar responsables nítidos para la propia insatisfacción y, como efecto secundario, impedir la autocrítica. Pero no asegura un efecto más allá de eso. En cualquier caso, estos escraches callejeros, este enojo así canalizado, puede terminar siendo, como en la Argentina, una estrategia sutil de autodomesticación social, una declaración de principios ante el mal, para que quede configurado en la vereda de enfrente y tener al menos esa satisfacción, una neutralización involuntaria de la energía para el cambio. Nosotros ya sabemos que no basta con ser rebeldes: si no se le aplica forma, organización e inteligencia, la rebeldía puede terminar desenmascarándose como un nuevo agente disimulado del conformismo. Algo de esto intuyen los destinatarios de las protestas, que han empezado a darles la razón a los manifestantes. En cualquier momento los vemos acampando a la par de ellos, bajo sus edificios del Upper East Side..

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Por su interés, reproducto aquí el brillante y poco difundido “Manifiesto de los economistas aterrados” (économistes atérrés) http://www.atterres.org 

CRISIS Y DEUDA EN EUROPA: 10 FALSAS EVIDENCIAS, 22 MEDIDAS EN DEBATE PARA SALIR DEL ATOLLADERO.

La reactivación económica mundial, lograda por medio de una colosal inyección de gasto público en el circuito económico (de los EEUU a China), es frágil pero real. Un solo continente se queda atrasado, Europa. Encontrar el camino del crecimiento no es su prioridad política. Europa entró en otra vía: la de la lucha contra los déficits públicos. En la Unión Europea estos déficits son elevados, es verdad, -7% en promedio en el 2010-, pero mucho menos que el 11% de los EEUU. Mientras algunos Estados norteamericanos de peso económico superior al de Grecia, California por ejemplo, están cercanos a la quiebra, los mercados financieros decidieron especular sobre la deuda soberana de los países europeos, particularmente los del sur. Europa está prisionera de su propia trampa institucional: los Estados deben tomar créditos ante instituciones financieras privadas que obtienen liquidez a bajo precio del Banco Central Europeo. Así, los mercados tienen la llave del financiamiento de los Estados. En este marco la ausencia de solidaridad europea suscita la especulación, tanto más cuanto que las agencias de calificación juegan a acentuar la desconfianza.

 Fue necesaria la degradación de la nota de Grecia por la agencia Moody’s el 15 de junio, para que los dirigentes europeos retomaran el término de “irracionalidad” que tanto emplearon al inicio de la crisis de los subprimes. De este modo se descubre que España está más amenazada por la fragilidad de su modelo de crecimiento y de su sistema bancario que por su deuda pública. Para “tranquilizar los mercados” se improvisó un Fondo de estabilización del euro, y se lanzaron por toda Europa drásticos y, a menudo ciegos, planes de reducción del gasto público. Los funcionarios son las primeras víctimas, incluso en Francia, en donde el alza de cotizaciones de su previsión será una disimulada baja de sus salarios. El número de funcionarios disminuye en todas partes, amenazando los servicios públicos. Las prestaciones sociales, de los Países Bajos a Portugal, pasando por Francia con su actual reforma de la previsión, están siendo gravemente amputadas.

El paro y la precariedad del empleo crecerán forzosamente en los años venideros. Estas medidas son irresponsables desde un punto de vista político y social, e incluso en el estricto ámbito económico. Esta política, que ha calmado provisoriamente la especulación, tiene ya consecuencias sociales muy negativas en numerosos países europeos, particularmente en la juventud, el mundo del trabajo y los más vulnerables. A corto plazo agudizará las tensiones en Europa y con ello amenazará la propia construcción europea que es mucho más que un proyecto económico. Allí la economía debiese estar al servicio de la construcción de un continente democrático, pacificado y unido. En lugar de eso, se impone por todas partes una forma de dictadura de los mercados, y especialmente hoy en día en Portugal, España y Grecia, tres países que aun eran dictaduras a principios de los años 1970, hace apenas cuarenta años. Que se la interprete como el deseo de “tranquilizar los mercados” por parte de gobiernos asustados, o bien como un pretexto para imponer decisiones dictadas por la ideología, la sumisión a esta dictadura es inaceptable en tanto ha dado ya la prueba de su ineficacia económica y de su potencial destructivo en los planos político y social.

Un verdadero debate democrático sobre las decisiones de política económica debe pues abrirse en Francia y en Europa. La mayor parte de los economistas que intervienen en el debate público lo hacen para justificar o racionalizar la sumisión de las políticas a las exigencias de los mercados financieros. Cierto, en todas partes los poderes públicos debieron improvisar planes keynesianos de reactivación e incluso nacionalizar temporariamente los bancos. Pero quieren cerrar este paréntesis lo más pronto posible. El software neoliberal aun sigue siendo considerado como legítimo, a pesar de sus patentes fracasos. Éste, fundado sobre la hipótesis de eficiencia de los mercados financieros, plantea reducir el gasto público, privatizar los servicios públicos, flexibilizar el mercado del trabajo, liberalizar el comercio, los servicios financieros y los mercados de capitales, aumentar la competencia en todo tiempo y lugar…

Entre tanto, los economistas, estamos aterrados al ver que estas políticas siguen a la orden del día y que sus fundamentos teóricos no son cuestionados. No obstante, los argumentos avanzados desde hace treinta años para orientar las decisiones de política económica europea son desmentidos por los hechos. La crisis desnudó el carácter dogmático e infundado de la mayor parte de las pretendidas evidencias repetidas hasta la saciedad por quienes deciden y por sus consejeros. Ya se trate de la eficacia y de la racionalidad de los mercados financieros, de la necesidad de mutilar el gasto para reducir la deuda pública o de reforzar el “pacto de estabilidad”, hay que cuestionar dichas falsas evidencias y mostrar la pluralidad de decisiones posibles en materia de política económica.

Otras decisiones son posibles y deseables, a condición, primero que nada, de liberarse del dominio impuesto por la industria financiera sobre las políticas públicas. Hacemos más adelante una presentación crítica de diez postulados que continúan inspirando cada día las decisiones de los poderes públicos en toda Europa, a pesar de los brutales desmentidos aportados por la crisis financiera y sus consecuencias. Se trata de falsedades que inspiran medidas injustas e ineficaces, frente a las cuales proponemos al debate veintidós contra proposiciones.

Ellas no cuentan necesariamente con el asentimiento unánime de los signatarios de este texto, pero deben ser tomadas en serio si queremos sacar a Europa del atolladero. (más…)

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Mucho se ha escrito y mas se ha hablado sobre la presente crisis en España / Europa / el mundo. Para empezar, mal definida. Crisis es como se denomina al momento coyuntural del cambio de tendencia. Este momento ya ha sido superado, y desde el punto de vista económico, nos econtramos ya, claramente, en la fase del ciclo denominada recesión. Por cierto, que los ciclos y las crisis no son algo nuevo ni desconocido en economía. Pero los políticos, ay los políticos, nunca llaman a las cosas por su nombre. Por eso, lo “políticamente correcto” es hablar de la crisis como de un estado casi permanente de incertidumbre y zozobra en el que se alternan los optimistas anuncios de “brotes verdes” con las sombrías perspectivas de los planes de ajuste.

Mi esquema mental es el suiguiente:

1. Lo ocurrido ANTES de la crisis: Fase de crecimiento sin precedentes 

S. Privado: Se promueve el acceso universal a la vivienda, el vehículo, los electrodomésticos y los viajes como forma de vida  moderna y principal base de la autoestima y del reconocimiento social. Los medios de comunicación de masas  y la publicidad hacen su parte. La banca, por su lado, lo pone fácil. Concede créditos al consumo o créditos hipotecarios saltándose los criterios más clásicos del análisis de riesgos. En consecuencia, incrementa desmesuradamente la demanda de estos bienes, presionando al alza sobre sus precios. Sin embargo, ni la demanda se ajusta a la baja ni los salarios al alza. El aumento del crédito asume ambos diferenciales. Y sigue la fiesta. En principio, todos ganan. Incrementa el consumo, aumentan los beneficios empresariales y los activos de la banca se disparan. El PIB también. España va bien, muy bien.

S. Público: Como vivimos en la Europa del bienestar, todos tenemos derecho a buenos servicios de educación, salud, transporte, cultura y seguro de desempleo. Eso si, respetando las diferencias culturales y lingüísticas de cada región. Las campañas políticas son un regalo para los oídos del potencial votante y, como vimos con el sector privado, la banca hace el resto:  ofrece liquidez a cambio de deuda pública (de todos). Así, el gobierno, las comunidades autónomas y los ayuntamientos, independientemente del signo político que las lidera, se embarcan en obras faraónicas, aumentan sus plantillas, suben el sueldo a sus funcionarios, realizan grandes campañas publicitarias (institucionales) y embellecen sus plazas, parques y jardines. Sin embargo, los impuestos no se ajustan en consecuencia. El crédito vuelve a asunir el lado oscuro del crecimiento. De nuevo, todos ganan. Incrementa el gasto público, los beneficios de las empresas contratistas, la satisfacción de los ciudadanos y los activos de la banca. El PIB también. No hay duda, estamos en el Nirvana.

2. La CRISIS. ¿Quién se ha llevado mi queso?

Muy sencillo. Como hemos visto, tanto los precios de viviendas, vehículos y electrodomésticos, como los gastos de carreteras, hospitales plazas y jardines públicos, estaban sostenidos por una sustancia milagrosa: EL CRÉDITO. Es decir, por ingresos que aún no han sido generados pero que ya han sido gastados. Por cierto, con un precio: el interés. Y sucede que desde los Estados Unidos empieza a barruntarse que no todos los que se han endeudado van a poder hacer frente a sus deudas. Esto quiere decir, simple y llanamente, que los activos de la banca están en peligro y que, lo que se gastó, no se va a generar. El pánico cunde. El grifo del crédito se cierra. Algunas entidades financieras caen y otras son sostenidas con dinero público. Los despidos masivos se suceden.

3. La recesión. Virgencita que me quede como estoy

Las matemáticas son simples pero difíciles de asimilar. De donde no hay no se puede sacar y la contabilidad es de partida doble. Lo que se quita en un lado, se quita en el otro. La multiplicación de los panes y los peces pertenece a otra disciplina, digamos paracientífica. El dinero que la banca prestó a estados y ciudadanos ha ido a comprar casas, coches u otro tipo de cacharros inútiles.  A construir carreteras, escuelas y también, obras absurdas y sueldos ridículos. Como resultado de ello, los beneficios de grandes empresas y bancos fueron enormes y ya están privatizados y a buen recaudo en cuentas y refugios protegidos. Por otro lado, en las cuentas de ciudadanos medios y administraciones públicas hay saldo negativo. Números tan rojos como la sangre que va a costar borrarlos. Muchas cuentas por pagar. Y el dinero (ese que está a buen recaudo), ahora es escaso y empieza a ser caro, muy caro. El empleo, también.

Los dueños del dinero y del empleo no están dispuestos a regalarlo. Eso ya ha quedado claro. Así que los ciudadanos tendrán que hacer grandes sacrificios personales y exigirles a sus dirigentes políticos menos demagogia y mas responsabilidad. Pero parece difícil imponer ahora una cultura de ahorro en nuestras sociedades. Mientras en China siguen produciendo miles de televisores por un plato de arroz, aquí queremos comprarnos el de 47 pulgadas para ver el partido mientras nos comemos una buena paella. Todo, sin terminar la primaria.

Un nuevo peligro acecha. Tal y como ha ocurrido en los países emergentes, la economía informal y el crimen organizado pueden convertirse en los nuevos referentes mundiales. Como el anterior sietema, ofrecen dinero fácil y empleo seguro a cambio de deudas. Y qué deudas!

GF julio 2011

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La revolución francesa acabó, de forma violenta y traumática, con la monarquía como sistema de gobierno incapaz de gobernar a sus súbditos. Al grito de libertad, igualdad y fraternidad el pueblo cortó la cabeza al poder hereditario y su falaz origen divino. El Antiguo Régimen estaba pasando a la historia. El racionalismo y la ilustración se consolidaban. 

Ya en el siglo XX, en el marco de una nueva crisis ideológica, el Nacionalsocialismo de HItler, inspirado en un deformado modelo del superhombre de Nietzsche consiguió canalizar de forma contundente el enorme descontento social existente como consecuencia de la crisis económica del 29, con especial impacto en Alemania. Ello  desembocó en una paranoica forma de gobierno cuyo fin requirió el lanzamiento de dos bombas atómicas desde el Enola Gay.

Tras el fin de la II Guerra Mundial, los dos grandes vencedores inician la denominada Guerra Fría, marcada  por el enfrentamiento ideológico  entre los bloques capitalista, liderado por Estados Unidos, y comunista, liderado por la Unión Soviética.

El comunismo, basado en las ideas marxistas, promovió la igualdad a costa de toda libertad, y se desintegró cuando el muro de Berlín cayó, ladrillo a ladrillo, violentamente golpeado por personas uniformadas y aburridas, hambrientas de democracia, libertad y consumo.

El triunfante  capitalismo, fundamentado en la libertad como mejor combustible para el desarrollo individual y colectivo, miró su caida por el retrovisor y pisó sonriente el acelerador, llevando al extremo sus fundamentos. La igualdad vendría después.

Asi, las sociedades anónimas, con poder y sin responsabilidad, se constituían en el ente motor del desarrollo económico. Los mercados financieros se encargarían de mantener su primacía sobre el resto de organizaciones públicas y privadas, debilitando la libertad de los individuos y los gobiernos mediante su sometimiento a la deuda. Mientras la libertad y derechos del capital aumentaban, los de los individuos y gobiernos disminuían. La igualdad era sólo una palabra trasnochada, vestigio del caduco e inútil sistema comunista.

Iniciado  el siglo XXI, la profunda crisis del 2008, puso al descubierto todas las debilidades del sistema capitalista. Y el pueblo volvió a unise, harto de un totalitarismo de cara amable y bella por efecto del maquillaje publicitario y mediático, pero tan opresor, sordo e injusto como el de Luis XVI y Maria Antonieta. Y entonces, comenzó a florecer, tímidamente, la esencia de la fraternidad como elemento que resuelve el dilema entre igualdad y libertad. Tratando de recuperar lo mejor de los sistemas caducos. Sin protagonismos individuales y sin armas. Con respeto e ilusión.  Sin nada que perder y mucho que ganar. Indignados pero esperanzados. 

Inspirados por la indignación del superviviente de la resistencia francesa y redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos  Stéphane Hessel y del veterano economista y humanista Jose Luis Sampedro, y armados con herramientas del siglo XVIII y del XXI, el pueblo se reivindicó como pueblo  y pidió respuestas para su futuro. Gritó, saltó y aplaudió al unísono. “No os dejaremos dormir si no nos dejáis soñar” rezaba uno de los carteles.

Una golondrina no hace verano, pero el movimiento es ya global. No pasará como en mayo del 68. Esta es una revolución en red. El netthinking y el mash up dan vida a una nueva forma de organización social. Que crea cosas nuevas mezclando lo antiguo. Que quiere menos policía y mas educación. Menos publicidad y mas información. Mas fraternidad y menos frivolidad. Que une experiencia y juventud.

Hace poco mas de 200 años, Luis XVI trató de jugar sus cartas, firmando la constitución pero sin promover reformas reales. Hoy, los políticos españoles pretenden ignorar o minimizar este movimiento social, cívico y pacífico por primera vez en la historia.

Km O. La historia del futuro comienza hoy.

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=> China is designing its first commercial airplane.
=> China is building its own space station.
=> China has tested its first stealth fighter jet.
=> China is paving 16,000 miles of highway in 2011.
=> China will have more highways (miles) than the USA in 5 years.
=> China bullet train broke records at 230 mph.
=> China will begin laying 19,000 miles of railway in 2011.
=> Chinese students average 41 more days per year in school than Americans.
=> Chinese students now top the world in science, math, and reading scores.
However…
=> More than 150 million people live on less than $2 a day.
=> Chinese human rights abuses abound.

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