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Esa canción me suena

Ángel Stanich_Photo by BitzSanz JPG copiaÁngel Stanich estaba a punto de salir a tocar y la resaca aún no había dejado de picotearnos el cráneo. Sentados en la terraza de las Piscinas y con una botella de Huno recién descorchada sobre la mesa, pretendíamos recuperar en la noche la claridad que habíamos perdido en un día diluido entre la duermevela y la náusea. Visto con distancia, quizás no había manera mejor de encarar un directo de Stanich por primera vez: con el cuerpo abrasado de la madrugada anterior, ricino y cinzano, y con el alma pletórica, aun presintiendo que al amanecer escucharíamos los truenos. Porque la paradoja no se despega de este tipo misterioso del que nadie parece saber mucho aunque sus canciones, turbadoras y luminosas, lo revelen todo. Así, felices y a un paso de la derrota, es como vimos a Ángel Stanich saltar al escenario del festival de Villacarriedo y comenzar a patearlo como…

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Trazos (2)

Hay dos tipos de personas, las que van a distintos sitios con la misma gente, y las que van al mismo sitio con gente distinta. Y, quizá también, los que van siempre al mismo sitio y con la misma gente.

Y es que no hay nada mas triste que una vida autorreferente. Porque el cuerpo es la frontera del alma y la mente su patera. Y no hay frontera alegre ni patera sin esperanza.

Pasa un día, volando por encima del alma de un mundo que gira y que escapa. Que grita y vocifera en su corazón pero que navega en silencio a través de la nada infinita.

Lo cierto es que, como canta Sabina, vivo en algún número de la Calle Melancolía. Y, aunque hace tiempo que quiero mudarme al barrio de la alegría, siempre que lo intento, ha pasado ya el tranvía. Y en la escalera me siento, a silbar mi melodía…

Digamos que dije que si… digamos que dije que no. Digamos que estuve de acuerdo… digamos que nunca acepté. Digamos que siempre lo supe… digamos que nunca entendí.

VICEVERSA

A más recuerdos, menos memoria.

A menos preguntas, más respuestas.

A más tiempo, menos urgencia.

A menos pasión, mas espacio.

A más yo, menos tú.

A menos futuro, mas experiencia.

Y… viceversa…

GF Febrero 2015

H es un tipo tranquilo, sin aristas. Que rezuma bonomia y no llama la atención. A los tipos normales les pasan cosas normales, pienso. Eso es lo normal.

H almuerza todos los dias en el mismo lugar y la perspectiva de un cambio en su rutina, siempre le incomoda. Ante esa posibilidad, piensa despacio la respuesta y, casi siempre, opta por hacer lo de siempre. No le gustan las sorpresas. Mas vale malo conocido que bueno por  conocer.

Asi que vamos al restaurante de siempre, a la hora de todos los dias y conversamos sobre asuntos banales. A pesar de ir todos los dias al mismo sitio, o quizá a causa de ello, el trato no es preferencial. Esperamos a que haya mesa libre, como todos los días. El lugar es pequeño y acogedor, no excesiamente luminoso y bastante silencioso a pesar de la cercanía de las mesas.

Nos sentamos y esperamos el plato del día mientras la actividad del restaurante sigue su ritmo tranquilo. Sin prisas, sin gritos, sin risas. No recuerdo el tema de conversación por el que empezamos. Probablemente, algo relacionado con la fecha.

De pronto, sin alterar el tono ni la modulación de la voz, H me cuenta que ese día es el aniversario del asesinato de su mejor amigo, mientras vuelca el cuenco de arroz sobre el habitual plato de frijoles. Tardo en reaccionar, creo no entender bien. Pienso lo que debo o no debo decir. En si mi rostro refleja una expresión demasiado estúpida y en si quiero o no que me cuente la historia completa en ese momento. Pero como en esos momentos solo se me ocurren preguntas, pregunto. ¿Sabes porqué?

H dice que todo asesinato es una estupidez, pero que éste es el colmo de la estupidez, mientras mantiene la mirada fija en el plato. Los padres del mejor amigo del hijo de su amigo se habían separado. Su amigo siguió manteniendo contacto con la madre del amigo de su hijo. Un día, su ex marido le asestó 14 puñaladas al amigo de H, que le tenía pánico al dolor. Ahora, el asesino confeso alega legítima defensa.

H bebe un sorbo de jugo de chinola y yo adivino que sus ojos se han humedecido. Sigue hablando sobre las casualidades de la vida. La ex mujer del asesino de su amigo, es psiquiatra, y uno de sus clientes era el médico que certificó la muerte de su amigo.

Pedimos la cuenta. 140 pesos, como siempre.

VIDA

Hoy, un genial comediante que se cansó de fingir y un hermano cuidador de enfermos que enfermó, traspasaron juntos el último umbral de este misterio llamado vida.

Uno por no entenderla. El otro, por no creer en su ausencia.

A ellos se les unieron, también hoy, cientos de miles de almas cualquiera, extinguidas en un día cualquiera.

Unos por suerte, otros por desgracia.

Ninguno de ellos verá amanecer mañana, pero el sol no lo notará.

Mientras tanto, sus ropas y su recuerdo vagan por el mundo huérfanos y sin rumbo.

Y así será mañana, como fue ayer y será siempre.

Unos seguirán sin entenderla. Otros, no creyendo en su ausencia.

Algunos, queriendo acabar con ella. Pocos, tratando de salvarla.

Muchos, deseando transmitirla.

Todos, finalmente, perdiéndola.

 

Guatemala, Agosto 2014

Aquel dia

Un fragmento de mi tiempo se coló en tu firmamento
Y tu suave melodia abrazó todo mi cuerpo

Y aun esbozo una sonrisa cuando recuerdo aquel día
Ojala nunca termine esa suave melodía

Venme a buscar cuando quieras, y no olvides tu equipaje
Que una ráfaga de viento pondrá rumbo a nuestras vidas

Y aun recuerdo tu mirada saludando al nuevo día
Ojala nunca regrese la maldita melancolia

PRIMOS RECUERDOS

orquesta nuñezNo recuerdo la hora. No recuerdo el día. No recuerdo el mes. Ni siquiera recuerdo el año.

Por los abrigos, supongo que es invierno. Por nuestros tamaños y la decoración, deduzco que son los 70s.

Quien me envía la foto, muchos años después, es mi prima María, la del banjo. Ella me aclara que la foto fue tomada en el Parque de Atracciones de Madrid.

Pienso sobre las fotografías y su capacidad para evocar recuerdos. Pero también pienso que la imagen no es completa si no se cuenta con los recuerdos de cada uno de los que la protagonizan.

Compartir distintos recuerdos sobre un mismo momento, completa la fotografía. Ver fotografías sin compartirlas, sólo genera una nostalgia solitaria que nubla el recuerdo.

Según me cuenta mi prima, yo insistí en que subiéramos a ese miniescenario para hacernos la foto. Lo que ninguno podemos entender es porqué mi prima Mar iba vestida de gitana como vocalista de esta superbanda setentera cuyo nombre tampoco recordamos. Después de mucho bucear en la memoria, concluimos que debía ser “Los Morris“. Pero también podrían ser “Los Porris” o ” Los Curris”.

Lo que queda claro es que mi hermana no quería subir al escenario. O al menos no con esa guitarra eléctrica. Menos mal que mi primo Antonio si sabía empuñar una guitarra española (quizá para acompañar a mi prima Mar en un dúo flamenco) y que mi primo Guillermo debía de haber visto alguna portada de un disco de The Beatles e imitaba a la perfección la pose de Ringo Starr.

Una lástima que mi prima María no siguiera una carrera musical en una banda de Folk pues está claro que el Banjo es lo suyo. Al parecer, cuando nos entregaron la foto, le dije que había clavado la postura. Eso se le quedó grabado.

Por mi parte, está claro que fui el último en elegir instrumento, con esa rapidez de acción que me caracteriza. Y me tocó un saxofón que todos habían dejado de lado. Lo curioso es que nunca lo consideré como un instrumento, sino que lo utilicé como micrófono, poniendo cara de haber triunfado con la elección.

Cada uno de los seis tendría su propio recuerdo de ese momento. Además del fotógrafo y las madres que, sin duda, estaban detrás de la cámara.

Quizá la vida de ninguno sería exactamente igual sin ese momento. Quizá si. Quizá la vida de cada uno esté plasmada en esa foto. Quizá no.

Primos cercanos. Recuerdos lejanos. Sigamos compartiendo el pasado como parte del presente mientras comemos algodón dulce hasta empacharnos.

GF. Guatemala 2014.

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